En esta situación, Marina sabía muy bien que estaba en una gran desventaja y no tuvo más remedio que seguir lo que decía Sergio.
—Está bien, vamos de compras.
Después de todo, no iba a gastar el dinero de ella, ¡así que le daba igual! Marina no notó la sarcástica sonrisa que se formó en los labios de Sergio.
Al llegar al centro comercial, Marina observó el diseño a su alrededor. Ella estaba a punto de construir una gran calle comercial, así que era necesario hacer la debida investigación.
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