Al ver la actitud misteriosa de Alejandro, Marina respondió con total frialdad:
—No quiero saberlo.
Esta respuesta parecía sorprender a Alejandro.
—¿Estás segura que no?
—De verdad no me interesa.
De todos modos, sin importar quién enseñara, ella solo necesitaba ser una buena estudiante y graduarse sin ningún problema.
—¿Sabes quién soy?
—Señor García, el director lo mencionó hace un momento.
—Entonces, ¿todavía te atreves a hablarme así?
Marina giró al instante la cabeza y miró a Alejandro ser