Desde la última vez que había visto a Marina luciendo un deslumbrante y seductor vestido largo, Sofía se había dado dé cuenta de la brecha entre ellas. Sergio siempre la trataba como a una niña pequeña que necesita cuidado, pero rara vez la veía como a una mujer.
Esa noche, ella debía aprovechar la oportunidad para expresar sus sentimientos hacia él.
El sonido del crujido de la puerta la hizo saltar de nerviosismo. Al voltearse, vio a Sergio entrar y se precipitó hacia él.
—¿Sofía?
—Pensé que no