Con gran esfuerzo, Marina sacó el celular del bolsillo de Sergio y, luchando por mantener la conciencia, marcó el número de emergencias. Luego se desmayó, quedando medio inconsciente.
Al día siguiente, Marina abrió los ojos lentamente, aunque un poco aturdida, pudo ver que Jaime estaba a su lado. Con un tono de voz un poco áspera y débil, le preguntó:
—¿Dónde está Sergio?
Al oír la voz de Marina, Jaime mostró una enorme expresión de gran alivio y respondió de una manera muy apresurada:
—Señor