—Disculpen la molestia de esta noche. Hablaré con Marina con tranquilidad —dijo Sergio, manteniendo la mirada fija en Marina, intentando descifrar sus emociones. Sin embargo, desde que llegó, Marina no le había dirigido ni una sola mirada.
—Marina…
Daniel quería decir algo, pero Marina ya lo entendió de inmediato:
—Tío, me voy.
Daniel suspiró con profundidad y le dijo:
—Ten cuidado en el camino.
Marina afirmó y luego siguió a Sergio hacia la salida de la casa.
—Vete con tu coche, yo me llevaré