Marina se quedó mirando la espalda de Hugo por un rato. La figura delgada y frágil de él mostraba a un hombre discapacitado que había mantenido toda la familia durante años, lo cual algo era realmente intimidante.
—Señor, la hemos traído.
En ese preciso momento, un guardaespaldas vestido de negro llegó con una mujer muy atractiva. Marina se hizo a un lado, fingiendo tomar el vino, como si estuviera esperando el espectáculo.
La mujer, al ver a Hugo, adoptó una expresión tímida, con un sutil toque