Ciel sintió cómo su corazón latía al borde de estallar mientras la energía carmesí que emanaba de ella parecía devorar el aire a su alrededor. Cada paso del cazador hacía vibrar el suelo, como si su mera presencia deformara la realidad. Ian y Jordan estaban listos, tensos como guerreros antiguos, pero ella sabía que esta batalla era más que fuerza física: era sangre, destino y voluntad.
El cazador alzó los brazos, y de sus manos surgieron sombras densas que se retorcían en el aire como serpient