El valle estaba en calma, pero la tensión aún persistía. La primera gran ofensiva de los enemigos antiguos había dejado heridas físicas y profundas cicatrices estratégicas en los portadores. La fortaleza Vorlak se llenó de actividad: los heridos eran atendidos, las defensas reforzadas y los portadores entrenaban sin descanso para perfeccionar habilidades y estrategias.
—Hoy no solo reconstruimos el cuerpo —dijo Ciel mientras supervisaba el entrenamiento—, también reconstruimos nuestra mente y n