El sonido de un disparo se oye al otro lado de la habitación. Me pongo de pie rápidamente y tiro de Abigaíl para llevarla conmigo.
―¡Eso fue un disparo! ―grito conmocionado―. Necesito averiguar de dónde provino. Salgamos de aquí.
Sin embargo, no llego a escuchar sus pisadas. Al girar la cara sobre mi hombro noto que se ha quedado petrificada. Me acerco a ella y la miro a los ojos, pero ni siquiera parpadea. Ahueco su rostro entre mis manos y la obligo a que me mire.
―¿Nena, qué te pasa?
No r