Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO XLII. TORMENTA
Anissa
A pesar de que era consciente de mi valor y de quién era yo, no podía evitar que las palabras del Rey Idris me sentaran como un balde de agua fría. Su desprecio hacia mí no tenía ningún límite y estaba segura de que solo aumentaría con el paso del tiempo.
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