Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO XXIV. ANGUSTIA
Anissa
Mi anatomía temblaba, siendo sacudida por el profundo dolor y el llanto que estaba atrapado en mis fauces, ahogándome. Su cuerpo estaba ahí, tendido en el suelo, con profundas heridas provocadas con garras, su garganta destrozada, sus ojos vacíos y sin vida; con la sangre por doquier.
Había sido asesinada por las bestias.







