Por Sergio
Veo como Candela entra a la confitería en donde estaba mi esposa.
Estoy tentado a bajarme del auto y entrar, para conocer a su madre, pero está mi esposa y es mejor que ni siquiera intente mirar a otra mujer, al menos en su presencia, aparte la voy a terminar conociendo el otro domingo.
Sale mi mujer, con nuestros niños, uno a cada lado y ambos de sus manos.
Los miro con orgullo, son preciosos y mi esposa también es una mujer muy bella.
El jueves estaba lloviendo, por lo que esperé h