Parte 5. Capítulo 4. La misión
Despertó agitada antes de que llegara el alba y luego de haber corrido con desesperación para escapar del demonio que la perseguía en sueños. Trini se limpió el sudor del rostro y se sentó en el borde de la cama tratando de sosegar sus temblores. Aquella pesadilla la había sentido tan real que le dolían las muñecas y la piel le ardía.
Había estado en una selva, la misma que le había mostrado su ángel protector, pero en esa ocasión estaba en medio de una construcción en ruinas, cubierta por holl