Parte 4. Capítulo 31. Vulnerables
Deibi abrió los ojos pudiendo observar solo sombras. Se fijó en la curvatura de la espalda arqueada de Gregory, sintiendo alivio al saber que aún el chico estaba con vida, sentado frente a él con una pose de derrota.
Llevaban dos días encerrados en aquellas interminables grutas, cansados de buscar una salida. Todas las cuevas estaban tapiadas por enormes rocas y paredes gruesas de tierra y ellos no tenían la fortaleza para escarbar.
Sus cuerpos experimentaban dolores por las múltiples heridas s