Parte 4. Capítulo 3. La mirada de la bestia
Mientras el júbilo estallaba entre el público asistente y les gritaban ovaciones y amenazas a los corredores por lo que habían apostado, Deibi se alejó hacia una colina para tener una mejor visión de la competencia.
Los motociclistas debían recorrer un camino escarpado de aproximadamente un kilómetro, con subidas casi verticales y senderos llenos de enormes peñascos, peligrosas zanjas, troncos caídos y raíces brotadas.
Regresaban por una vía paralela débilmente trazada a un costado de la montañ