Parte 4. Capítulo 28. No puedo
Mary e Isabel atravesaron a gran velocidad los valles tapiados de vegetación, superando las depresiones y las empinadas colinas que se hallaban entre las montañas.
Isabel iba colgada de la espalda de la rubia, escondiendo, en ocasiones, su rostro entre sus cabellos para soportar el vértigo. Mary, poco habituada a aquellas aventuras, intentó escalar por los lugares menos peligrosos. Nunca lo había hecho con carga.
Cuando subían la cuesta que las llevaría hasta la cima, cayó al suelo arrodillada