Parte 4. Capítulo 13. Confusiones
Los guerreros habían revisado toda la casa de Gabriel, incluso, los alrededores. No había rastros del demonio.
Rebeca se encontraba en la cocina, hamacando a su hijo mientras Isabel le calentaba un poco de leche con chocolate, así lo compensarían por su valeroso comportamiento.
Luego del ataque del demonio, el niño lloró un poco aunque sin muchos aspavientos. Mantuvo la calma, permitiendo que su padre se centrara en tranquilizar el llanto aterrado de Rebeca, quien había caído en shock.
El anima