Parte 3. Capítulo 12. Te quiero solo a ti
La chica estaba parada en medio del sendero y aferraba con firmeza una muñeca de trapo entre sus bracitos.
La respiración de Jesenia se volvió más pesada. Quería huir, correr a toda prisa para escapar de aquella visión, pero el miedo la tenía inmovilizada. Fue el sonido del gruñido de un perro lo que la activó.
Giró el rostro hacia su izquierda y vio a un bóxer de color claro asomándose entre unos arbustos, mostrándole sus fieros dientes a la niña.
Eso la desesperó. El recuerdo de los perros qu