Parte 2. Capítulo 2. El detonante
Isabel gritó al despertar. En su mente aún se reflejaba la imagen de unos ojos enrojecidos similares al de los felinos, que la observaban con furia.
Se levantó nerviosa y con la frente perlada de sudor. Las manos le temblaban de forma casi imperceptible. Para calmarse decidió ir a la cocina en busca de un botellín de agua.
El departamento donde vivía con su hermano era extremadamente pequeño, las habitaciones eran chicas y la sala, cocina y comedor se encontraba en un mismo espacio, pero no pod