Parte 2. Capítulo 11. Fuego devastador.
A medida que avanzaba por el empinado sendero, el sonido se hacía más agudo. Las llamas parecían gemir de deseo al saber que se acercaba.
Apretó con fuerza el rociador de la asperjadora y observó fijamente la vegetación. Podía apreciar el humo como una bruma matizada en blanco y negro que se disipaba a su alrededor.
El olor a madera quemada le dificultaba la respiración y el calor abrazador parecía bajar en oleadas para advertirle que huyera.
A varios metros de distancia se encontraban siete de