Parte 2. Capítulo 10. Extrañas sensaciones.
Al salir, lo encontró parado cerca del negocio vecino, con el hombro apoyado en la pared y las manos metidas en los bolsillos.
Apenas ella cruzó el umbral, él alzó la vista. Sus ojos rasgados se mostraban más seductores que nunca.
—Hola —lo saludó al estar frente a él.
El hombre sonrió, se acercó a ella y, sin previo aviso, le dio un beso cerca de la comisura de los labios.
—Hola —respondió a pocos centímetros de su piel—. ¿A dónde quieres ir? Pídeme lo que quieras —dijo mientras le acariciaba