Belén ocultó sus emociones, se levantó el vestido y descendió por las escaleras. Lo primero que se dieron cuenta los invitados, los invitados, fueron unas piernas hermosas, que alimentaban la su imaginación.
Llevaron unos tacones de alta Gama, la luz que incidía en ella acentuaba más sus delicados pies y sus tobillos de seda.
Ana las perfectas piernas, miró de reojo alguno de los invitados y todos estaban estupefactos.
Ana, también sorprendida por lo perfectas que eran sus piernas, miró a los