“¿El dueño del Castillo es el hombre con el que me encontré anoche?”
Cuando Belén dejó de hablar, Amílcar al fin vio cómo se veía, arqueó las cejas y su expresión se suavizó de inmediato. Dio un paso adelante emocionado y exclamó:
—¿Bely? ¿Eres tú?
Belén extendió la mano.
— Hola, soy Belén Suárez.
— no quería que los demás descubrieran que solía vivir en el extranjero Y se llamaba “Bely”.
Amílcar la miró sorprendida y notó que ella fruncía el ceño y negaba un poco con la cabeza, Así que