Belén se frotó los ojos y se acomodó.
—¿Qué hora es? — preguntó.
—Ya casi es la hora de la clase.
¡Levántate rápido! Te desperté antes de ir al baño, por eso supuse que ya te habías levantado. No esperaba que siguieras en la cama, incluso después de ducharme y comprar el desayuno— respondió Victoria con mucha prisa.
—Ahora me levanto. — Belén se apretó la sin antes de salir rápido de la cama para darse una ducha.
Aun así, llegaron tarde a la clase y el timbre ya había sonado. El aula estab