— De acuerdo —dijo Santiago—.
Nos vemos en la entrada del hospital.
Al terminar la llamada, Belén notó la vergüenza en el rostro de su padre. Para él, era vergonzoso que su esposa sufriera una enfermedad mental. Ella miró por la ventana como si se le hubiera olvidado la conversación telefónica anterior.
Pronto llegaron al hospital psiquiátrico de La Paz.
Belén bajó del auto y vio a Álvaro que esperaba en entrada.
Cuando sus miradas se encontraron, ella vio un destello de odio en sus ojos