Las dos amigas no fuimos de aquel bar agradecidas si, pero no estabamos para nada contentas por ofrecerme ese mesero un empleo, yo quería otra clase de trabajo pues nunca había trabajado en un bar, aunque si todo iba bien por lo menos, podría tener en un mes una casa donde refugiarme y así no tendría que vivir en mi coche como si fuera una indigente que no tiene ni familia ni casa donde vivir. Después de irnos de aquel local, estuve todo el camino pensando en el hombre que nos dejó salir, su f