Cuando nos levantamos de la cama, David me guió despacio sin soltar mi mano llevandome hasta el cuarto de baño. Los dos entramos a la ducha, dándome mi esposo la espalda mientras regulaba los grifos para que saliera el agua a la temperatura que sabía que me gustaba. Apenas el agua tibia se deslizó sobre su cuerpo él cerró los ojos y frotó su rostro, mientras yo lo observaba desde atrás, le rodee por la cintura, pegando mi cuerpo desnudo al de mi marido, rozando la piel caliente de su espalda co