30 Niños.
DONATO Y VALENTINA
— Bienvenidos a su casa hijos.
— ¿En verdad eres nuestro padre?
— Si hija, soy su padre, que dicen ¿me darán una oportunidad?
— Si Papy.
— ¿Y tú Donato?
— Aún me debes una disculpa por lo que le dijiste ese día a mi madre en el restaurante.
— Soy tu padre, no debo disculparme.
Y ese es por qué estoy seguro que no eres nuestro padre. Un padre jamás lastimaría a su hijo.
— Claro tienes razón. ¿Cuál es nuestra habitación?
— La tuya la de la derecha y la de Valentina...
— Papy,