Alim y Min después de unos minutos en el auto llegaron al departamento del filipino. La coreana agradece que no viva con su odiosa madre; el interior es bastante acogedor, está amueblado muy lujoso, pero no tan ostentoso y admite que tiene un buen estilo.
El filipino que sea ha quitado el abrigo, dejándolo en el perchero de madera al lado de la puerta. Nota como su acompañante se ha quedado mirando muy atento al interior de su domicilio. Da unos pasos hacia ella, acortando esa pequeña distanci