CONFESIÓN
El rodaje marchaba como lo planeado y las aguas estaban más calmas ahora que hacía unos días no había novedades de ningún policía rondando por la productora. Oscar sabía cómo mantener calmado a Marco, y al fin los actores tenían un poco de paz para poder trabajar.
Finalizado el día de rodaje, Emil se acercó a Oscar, con el fin de invitarlo a cenar. Con tanto trabajo, hacía mucho tiempo que no lo hacían.
–Oye, tío. ¿Quieres ir a cenar? Hoy al fin nos vamos temprano.
–¡Emil! Hoy te luci