Capítulo treinta y nueve: El abogado.
Los días pasaron y el período se fue con ellos. No toqué el tema de mi padre, el divorcio, Williams, las pastillas Xuat ni de nada, en realidad. Nos hemos mantenido distantes. Ni siquiera hemos hablado sobre la bofetada y el dardo tranquilizante.
Mi mano fue de forma involuntaria al piquete de aguja. No hacía bulto, la verdad, no se sentía ni se notaba. A este punto ya debió desaparecer. Solo era mi subconsciente jugándome mal.
Ya había pasado casi una semana. Me preguntaba, ¿cuánto tiempo A