Estoy aqui por ella.
El silencio se extendió por toda la habitación mientras Alice miraba al hombre sonriente con ojos atónitos. Gabriel trató de inspeccionar sus emociones, pero no pudo tener el éxito para hacerlo. Ella estaba inmóvil en el lugar mirándolo fijamente.
—¿Qué pasó? No puedes creerlo —la voz ronca de Gabriel rompió el silencio haciendo que Alice negara con la cabeza.
—¿Crees que voy a creer una sola palabra de lo que dices? —al escuchar un obvio sarcasmo goteando por su lengua, se rió entre dientes.
—