Mientras tanto...
—¡Mierda! —Raymond gruñó agarrándose el pecho de dolor. Puso su palma sobre la pared tratando de controlar el dolor ardiente en su pecho. Apretó los dientes sintiendo una sensación de ardor contra su pecho.
Su lobo yacía en el suelo y volvió a gruñir de dolor cuando otro golpe golpeó su pecho. Maldijo por lo bajo sacudiendo la cabeza.
—Mierda está pasando. Instantáneamente, detuvo sus palabras cuando se dio cuenta de dónde venía ese dolor.
Tragó saliva sentándose en el borde d