La desgracia de Iván
Rebeca no salía de su asombro y se puso muy nerviosa porque no sabía qué reacción iba a tener cuando Iván supiera que Diego Armando había pasado la noche con ella y que encima se encontraba acostado en la cama que él había ocupado durante muchos años.
— ¿Qué haces tú aquí, Iván? — le dijo Rebeca con la puerta a medio abrir, mientras temblaban sus manos y su respiración estaba muy acelerada, dejando total evidencia del estado de nervios que tenía en ese momento.
— Vengo a h