Rebeca solo gritaba mientras miraba a Iván tirado al pie de las escaleras. Por su parte, Diego Armando enseguida bajó las escaleras a toda prisa para examinarlo y saber en qué condiciones se encontraba. Él, como médico, no podía dejarlo tirado allí en el piso sin antes intentar auxiliarlo.
Por supuesto, los gritos de Rebeca desataron el pánico entre los vecinos de ese piso, quienes no tardaron mucho tiempo en salir de sus apartamentos para saber de dónde provenían los gritos aterradores.
Una de