A pesar del dolor que le había causado su traición, Rebeca, vio que estaba verdaderamente arrepentido, además, en ese momento pensó en su hija Esperanza, ella no tenía culpa de lo que había pasado, era injusto quitarle la posibilidad de tener un hogar con sus dos padres. Y en cierto modo, el no estar cerca de su padre, era la razón por la que se había enfermado. Y por último y no menos importante, ella amaba a Diego con toda su alma y no quería perderlo.
Rebeca no pudo evitar romper en llanto