—Listo señora Salvatore, que tenga un buen día —
El sabor del café despertaba sus sentidos, al menos aquello era un pequeño gusto personal que ahora mismo podía darse con libertad, pues ya hacia un tiempo no le hacia falta el dinero. Katherine caminaba con aquella altivez típica de una mujer adinerada, mientras gastaba y gastaba en casi cada tienda de ropa que había en ese lujoso centro comercial.
Últimamente todo le iba muy bien; había hecho el amor con Daniel casi diariamente, y él la había e