La familia Star resultó ser la compradora del artículo final. Y, de acuerdo con las reglas, el vendedor debía subir al escenario a dar unas palabras.
Ana avanzó hasta el podio y, de pie frente al micrófono, sonrió dulcemente:
—La familia Star siempre ha estado comprometida con la caridad, y estamos muy felices de poder ayudar a más personas en esta ocasión…
De pronto, una voz estalló desde entre el público:
—¡Dios mío, lleva un vestido falso! ¡El estudio de Eziam jamás produciría algo de t