La familia Star resultó ser la compradora del artículo final. Y, de acuerdo con las reglas, el vendedor debía subir al escenario a dar unas palabras.
Ana avanzó hasta el podio y, de pie frente al micrófono, sonrió dulcemente:
—La familia Star siempre ha estado comprometida con la caridad, y estamos muy felices de poder ayudar a más personas en esta ocasión…
De pronto, una voz estalló desde entre el público:
—¡Dios mío, lleva un vestido falso! ¡El estudio de Eziam jamás produciría algo de tan baja calidad! ¡Eso es una imitación!
Las palabras hicieron que todos los presentes se quedaran boquiabiertos.
Desde la distancia, el vestido parecía lujoso; pero bajo los reflectores, revelaba costuras toscas y un acabado barato. No había duda: era una falsificación.
—¿Cómo se atreve la hija de la familia Star a presentarse en una subasta benéfica con un vestido falso? —exclamó alguien más entre el público.
Un murmullo de indignación y críticas comenzó a recorrer la sala.
Todos miraban a