capítulo 228

Finalmente, rompió el silencio:

—Los próximos dos días serán el cierre del entrenamiento. Practicaremos defensa y ataque. Si me demuestras un buen suplex, podrás descansar mañana.

Isabella lo miró con curiosidad, y su rostro se iluminó.

La propuesta era demasiado buena para rechazarla.

Sin dudarlo, lo tomó por la muñeca.

Los ojos de Jacob se entrecerraron. Sabía lo que se avecinaba.

Era un hombre corpulento, firme como una roca. Ningún recluta había conseguido levantarlo jamás.

Sin emba
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