Isabella observó a Zenia con atención durante todo el tiempo.
En cuanto notó su mirada furtiva hacia el bote de basura, su expresión se volvió gélida.
Había preparado aquel “regalo” con un toque especial: una leve dosis de su mezcla de hierbas, una fórmula que ella misma había diseñado.
Ahora, viendo la osadía de Zenia, decidió que no le vendría mal un poco más.
Después de todo, alguien debía pagar por haber tirado su botella de agua.
Con calma, Isabella sacó el regalo: un delicado co