Blair estaba muerta de nervios, aunque no lo demostró. Con el paso de los segundos estar frente a frente con la prometida de su jefe, hacía que cada fibra de su cuerpo temblara.
Lauren detuvo su mirada en ella y la observó de arriba abajo. No le parecía una mujer espectacular, ni siquiera tan hermosa como lo era ella.
—Srta. Morelli, yo…
—Sé quién eres.—Lauren enarcó una ceja con incredulidad.—Solo que me sorprende lo obsesionado que está Massimo contigo.
—¿Acaso no me odias?
—Sé que eres una