Al salir del tribunal, tanto Andrea como Ian lo hacen en silencio, con las caras largas y con ganas de matar a Carlo. Marianela les dice que no sacan nada con molestarse, porque después de todo, Carlo tiene un caso sólido y es muy probable que gane, tanto como ellos lo harán.
—No puedo creer, entre todos los jueces, nos tuvo que tocar uno que siente afinidad por él.
—Te equivocas, Andrea —le dice Marianela, quien se ríe mientras se bebe un refresco—. Él solo está molesto porque los tres hiciero