Los días se van pasando y se transforman en semanas. Para todos las cosas van marchando lentamente, para algunos bien, para otros no tanto, pero marchando al fin.
Cuando se acerca la fecha de la primera audiencia con el tribunal, Carlo sale de su oficina, se acerca a su asistente y le dice.
—Henrietta, cancele todas las reuniones de aquí a dos semanas. Y los documentos que queden pendientes de firma, procéselos como firma digital.
—Sí, señor… —le dice ella algo contrariada y le pregunta simulan