Moira
Termino de comer la última de las tostadas que preparé y alejo de mi mente esa insistente necesidad de llorar.
Ayer todo fue muy raro, de hecho aún no logro entender qué está pasando por mi cabeza. Lo besé, lo disfruté y si ese maldito tipo no sale corriendo lejos de mí sabría dios que haría. Mi cabeza duele, paso una mano por la cicatriz oculta por mi cabello mirando a mi alrededor.
La inmensa casa donde desgraciadamente tengo que permanecer parece un museo de arte. No podría decir si c