Moira.
Mi cabeza palpita una y otra vez, al igual que la sangre entre mis piernas. No me siento bien, de hecho ni siquiera sé qué siento ahora mismo.
Camino tambaleándose hasta el baño de la habitación y un pequeño flujo de sangre desciende desde mi pantorrilla.
¡Me mordió!
Un temblor incontrolable me hace cerrar los ojos con fuerza, me detengo un segundo frente al espejo intentando contener esa necesidad latente entre mis piernas.
¿Qué habría hecho si no lo llamaban?
¡Me habría acostado con él