Marcelo:
—¿A dónde vamos? —me preguntó Laila. Íbamos en mi auto por la carretera después de lo sucedido en el evento. Todavía no podía creer lo que acababa de suceder frente a todos. Estaba conversando con mis padres y algunos accionistas o posibles socios de la empresa, cuando vimos que Laila caía por las escaleras.
—Al hospital.
Sus ojos fueron hasta los míos.
—No estoy tan mal. Es mejor que me lleves a casa. Con una pastilla y reposo estaré como nueva.
Detuve el auto. Estuvimos en