Sofía:
Aguanté la respiración temiendo que Laila me delatara con Armando. Le acababa de dar una bofetada que la había hecho rodar por las escaleras. Al final, tras mirarme levemente, solo le contestó:
—No seré yo quien te lo diga. Pregúntale a tu mujercita.
Marcelo me miró pero no dijo nada. Se notaba que estaba tenso.
—No fue a propósito. —repetí aunque en realidad solo se lo decía a él, quería que me creyera.
Por fin Marcelo y su padre Adalberto la ayudaron a ponerse de pie. Ell