Capítulo 48. Desastrosas coincidencias
Sebastián tuvo la impresión de que recibía un golpe en el estómago, sintió que el aire le faltó, respiró profundo, pero antes de poder decir algo, lo hizo Bruno.
—Así que no te preocupes por tu ex, está en buenas manos conmigo, ella sabe que podría dar hasta mi vida por protegerla a ella y a su hijo y lo digo no en sentido figurado, porque ya la lo hice una vez.
Ante las palabras del hombre, la rabia se apoderó de Sebastián al no poder controlar sus emociones, antes de tomar conciencia de lo