Capítulo 37. Una verdad que descubrir
Sebastián sintió que el suelo se le removía, se pasó la mano por la cabeza en un gesto de desesperación “Eso no puede ser cierto, yo no pude haber abusado de Briggitte”, se dijo con desesperación.
— ¿Qué estás diciendo? ¡Eso es mentira! Lo estás diciendo solo para mortificarme ¡No tienes prueba ninguna de lo que me estás diciendo! —exclamó el hombre sintiéndose asqueado, de solo pensar que eso podría ser verdad.
—Sé que no eres una persona demasiado inteligente, así que voy a explicártelo de ot