Capítulo 60.
Evelyn.
Me estira la mano, pero mis brazos la atrapan, elevándola y casi estrujándola. Mi corazón rueda entre esos "pum" grotescos mientras entro a la casa.
—Me ahogas— se queja Aihnoa con la barbilla en mi hombro, mientras juega con mi pelo.
—Lo lamento, mi cielo— aflojo un poco la presión y sigo hasta la sala de estilo tradicional. Con pocos elementos para alguien de nuestra estirpe, pero siempre manteniéndose en el rango que no debe recalcarse para saber a donde pertenecemos.
Mis tac